En el ámbito educativo, se promueve una formación integradora, en los distintos niveles y grupos etarios, dirigida a favorecer los valores con una concepción antropológico-filosófico de inspiración cristiana; las conductas y las competencias para el trabajo y la vida. Se promueve una educación de niños, jóvenes y adultos orientada al mundo de la vida y del trabajo agrícola, que favorezca las innovaciones de los conocimientos y de las tecnologías para el desarrollo económico y laboral de la población vulnerable.