El proyecto de desarrollo integral consideraba 3 ámbitos:

–          Formación, Desarrollo Personal y Familiar
–          Desarrollo Comunitario y Organizacional.
–          Capacitación e Inversión Técnico-Empresarial

El Programa de Formación, Desarrollo Personal y Familiar enfrentada aquellos aspectos personales de los campesinos que atentan contra el éxito de la vida en comunidad, así como fortalece los aspectos positivos de ellos. Sin embargo, en un primer momento del proyecto hubo carencias en este respecto.

Con las percepción de la necesidad de un trabajo más sistemático en el aspecto formativo, se implementa desde 1993, un programa de talleres para matrimonios que se ha aplicado en todas las Aldeas y grupos. Estos talleres, con una metodología activo-participativa, apuntan prioritariamente a desarrollar cuatro aspectos del crecimiento personal y familiar: la autoestima, la vida afectiva, la comunicación y la educación de los hijos.

En la Sociedad Casa Luxemburgo se han corroborado algunos aspectos que ya aparecen en la literatura psicosocial sobre las limitantes para el desarrollo personal y familiar de los grupos campesinos, y que tienen autoestima del campesino tiene raíces históricas. Su seguridad es frente a lo que siempre ha hecho, pero es tremendamente inseguro frente a lo que significa el cambio y la novedad.

De esta manera la habitabilidad de las Aldeas depende de la educación de cada persona y de las familias. Es un proceso largo que se puede reflejar después de mucho tiempo de apoyo a ellas. Aún así, se han observado avances al interior de las Aldeas:

“Los talleres nos han abierto a cosas que desconocíamos de nuestras vidas matrimoniales y a cómo enfrentar la educación de los hijos. Cuando tenemos que pensar en cómo educar a nuestros hijos nos damos cuenta cómo somos nosotros mismos y qué cosas malas tenemos que cambiar. Ha sido rico aprenderlo aunque nos falta mucho por saber y practicar todavía. Pero nos ha servido mucho para mejorar nuestra pareja porque ya nos comunicamos más, nos hablamos las cosas, y puedo ser más cariñosa” (Sra. Violeta Pino, Aldea El Molino).

Para complementar la formación personal, familiar y comunitaria, se puso en práctica, desde 1995, un Servicio de Orientación Familiar para atender privada y personalizadamente a cada persona o familiar que lo requiera, en la orientación o resolución de sus problemas particulares. Con esto se ha ofrecido una orientación general y una acción pre-terapéutica. Principalmente se ha atendido casos de cesantía, salud, problemas de relación y falta de comunicación al interior de la pareja y disfunciones familiares.

También se desarrolló un proceso de formación de niños y jóvenes a través de la promoción de equipos y comunidades scouts, para crear valores, actitudes y comportamientos solidarios y comunitarios, facilitando la creación artístico-cultural, la defensa del medio ambiente, el deporte y la recreación.

La habitabilidad de las Aldeas también pasa por la capacidad de éstas de contar con buenos dirigentes y buenas organizaciones comunitarias. Para ellos se impulsó desde 1994 el Programa de Desarrollo Comunitario y Organizacional.

Para nuestra institución, la capacitación de dirigentes y la organización comunitaria ha sido también una prioridad, ya que está relacionada con el mismo éxito del proyecto y con el cambio de las relaciones de poder dominantes que vivieron los campesinos en el pasado. Para ello se realizaron cursos de capacitación y asesoría a dirigentes.

Este programa permitió avances y logros en las Aldeas, que en sus inicios fueron una gran debilidad para los objetivos de los mismos grupos habitacionales.

Por otra parte, se desarrolló desde 1993 el Programa de Capacitación e Inversión Técnico-Empresarial, que tuvo como objetivo fomentar y mejorar las condiciones económicas de las familias.

En este aspecto, el proyecto se desarrolló dentro de las “Orientaciones de la Política de Cooperación” del gobierno de Luxemburgo.